viernes, 17 de marzo de 2017

QUE ES LA TENTACIÓN

¿QUÉ ES LA TENTACIÓN?



Es la atracción exacerbada o desordenada para hacer, tener o decir algo que va en contra de la de la Palabra  de Dios.  En el libro  de  Santiago Cap.1: 13-16 dice:“Cuando alguno es tentado  tentado, no diga que es tentado de parte de Dios;  porque Dios no  puede ser tentado por  el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno  uno es tentado cuando por su propia   concupiscencia es  atraído y seducido. De allí  que la concupiscencia es pues la  atracción fatal, o sea la tentación.

Pero la tentación no es el pecado, sino que es una antesala al pecado, es decir precede al pecado; en Hebreos Cap. 4:15 leemos textualmente: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.


El pecado es ceder a la tentación, es darle rienda suelta a los deseos carnales que batallan en nuestros cuerpos y en nuestras mentes dejándonos expuestos a la muerte.  Santiago 1:15 “Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

¿QUIÉN ES EL TENTADOR?

Mateo 4:1, 2,3 nos revela quien es el tentador.  “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.”

Pero Bueno es Dios que juntamente con la tentación nos da la salida “No nos ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. 1 Corintios 10:13.


No debemos temer, el tentador está vencido, Cristo Jesús lo venció en la cruz del calvario, y el nos ha hecho más que vencedores. Amados, todo lo podemos en Cristo que nos fortalece (filipenses 4:13). Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de dominio propio. El no nos deja ser tentado más de lo que podemos resistir y juntamente con la tentación viene la salida y también podemos acercarnos confiadamente al trono de su gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

¿QUÉ HACER ANTE LA TENTACIÓN?

Dos cosas nos ha dicho el Señor y muy importantes con las cuales  vencemos de antemano las tentaciones: VELANDO Y ORANDO. Mateo 26: 41 “Velad y orad”, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.

Velar es estar en guardia y prevenido para recibir al Señor. La vigilancia nos caracteriza como buenos siervos que esperan el regreso de Jesús; consiste en mantenerse en estado de alerta y sin apego por los placeres temporales de este mundo y de los bienes terrenales. No sabemos ni el día ni la hora de su venida, por tanto siempre debemos orar así: Señor no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Solo velando y orando seremos semejantes a las vírgenes prudentes.


Observamos en el libro de Génesis Cap 3:1-6  de como Eva atraída y seducida por su propia concupiscencia, coqueteó con el pecado charlando con la serpiente, acercándose al pecado, creyéndole al tentador, quien es el padre la mentira, él le dijo NO MORIRÉIS. Eva acarició el pecado cuando vio que el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos, y codiciable para alcanzar sabiduría, luego concibió el pecado, porque tomó el fruto y después de haberlo consumado (lo comió y dio a Adán), dio a luz la muerte.


Dice la Biblia que la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús. Cristo vino a darnos vida y vida en abundancia. Los pensamientos de Dios son de continuo bien y paz para sus hijos. Cuidemos nuestros ojos, nuestra boca, nuestra mente, guardemos todo nuestro ser para Cristo, los que somos de Cristo hemos crucificado nuestra carne con sus pasiones y deseos, (Gálatas 5:24).  El es el dueño de nuestras vidas, y si alguna vez caemos en tentación, dice su palabra en  1 Juan 1:9  “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”




Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Santiago 1:12








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